Ruptura, experimentación y libertad creadora. El arte que lo destruyó todo para inventarlo de nuevo.
Las vanguardias constituyen un conjunto de movimientos artísticos y literarios que se desarrollan en Europa durante las primeras décadas del siglo XX. Surgen en un contexto de profundas transformaciones sociales, tecnológicas y culturales, especialmente marcado por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que destruye la confianza en el progreso y en los valores de la cultura occidental tradicional.
Lo que une a todos estos movimientos es su ruptura radical con la tradición y su búsqueda de nuevas formas de expresión. Cada uno lo hace de manera diferente, pero todos comparten el rechazo del arte burgués y academicista.
El movimiento vanguardista de mayor influencia y duración. Propugna la liberación total del espíritu mediante la exploración del subconsciente. Sus técnicas fundamentales son la escritura automática, el cadáver exquisito y el collage literario. Influye decisivamente en la Generación del 27 española.
En España las vanguardias se desarrollan con características propias, destacando el ultraísmo y el creacionismo.
Introducido por Cansinos Assens, propugna la eliminación de los elementos anecdóticos y la búsqueda de la metáfora como elemento central del poema. Borges introduce el ultraísmo en Argentina tras su experiencia en España, aunque posteriormente renegaría del movimiento.
Desarrollado por el chileno Huidobro, propone la creación de una realidad poética totalmente autónoma. El poeta es un pequeño dios creador que no imita la naturaleza sino que la recrea. En España, Gerardo Diego es su principal exponente con Manual de espumas (1924).
Precursor y catalizador de las vanguardias en España a través de su tertulia del Café Pombo. Crea las greguerías — «metáfora + humor» —, un género brevísimo que capta la realidad con una mirada radicalmente nueva. Su obra Ismos (1931) es una crónica fundamental de los movimientos vanguardistas.
En Hispanoamérica las vanguardias adquieren un carácter particular al fusionarse con elementos autóctonos.
Evoluciona desde el modernismo hacia una vanguardia absolutamente personal en Trilce (1922), obra revolucionaria que rompe con toda convención poética — sintaxis, ortografía, léxico. Una de las obras más radicales de la literatura en español.
Fundador del creacionismo. Su poema-novela Altazor (1931) es la obra cumbre del movimiento: un poema en siete cantos en el que el lenguaje se desintegra progresivamente hasta convertirse en puro sonido.
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