Crisis, regeneración y belleza. Dos respuestas literarias ante el desastre del 98.
La literatura de fin de siglo nace de una herida: la crisis del 98, que supone la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, las últimas colonias españolas. El desastre provoca una profunda reflexión sobre el ser de España y genera dos respuestas literarias complementarias y en buena medida simultáneas.
El Modernismo mira hacia fuera —hacia la belleza, el refinamiento, la evasión— mientras que la Generación del 98 mira hacia adentro: a Castilla, a los clásicos, al problema de España. Ambos comparten, sin embargo, el rechazo de la mediocridad burguesa y la búsqueda de una renovación estética profunda.
El Modernismo es un movimiento de origen hispanoamericano introducido en España por el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916). Surge como reacción contra el prosaísmo realista y el utilitarismo burgués, buscando la belleza como valor supremo.
Figura fundacional del Modernismo en lengua española. Su llegada a España supone una revolución poética que sacude a toda una generación. Introduce el verso alejandrino, la sinestesia y un vocabulario de extraordinaria riqueza sensorial.
Principal representante del Modernismo en España. Su poesía combina el refinamiento formal modernista con elementos de la tradición andaluza y el flamenco. Hermano mayor de Antonio Machado, representa la vertiente más esteticista del movimiento.
El término «generación del 98» fue acuñado por Azorín en 1913 para agrupar a un conjunto de escritores unidos por su preocupación regeneracionista y su deseo de renovación estética e ideológica. No forman una escuela homogénea, pero comparten una mirada crítica sobre España y una voluntad de estilo que los diferencia de sus predecesores.
La figura más representativa e influyente del grupo. Rector de la Universidad de Salamanca, su obra abarca todos los géneros y gira obsesivamente en torno a los grandes temas existenciales: la fe, la inmortalidad, la identidad, la muerte. Crea la nivola como género propio, una novela filosófica y dialogada que rompe con las convenciones realistas.
Revoluciona la prosa española con su estilo impresionista: frases breves, descripción fragmentaria, precisión léxica extrema y una sensibilidad única para capturar lo fugaz y lo cotidiano. Sus ensayos sobre el paisaje castellano y los clásicos españoles son textos fundamentales del 98.
El gran novelista del grupo. Su estilo es directo, antiretórico, de estructura aparentemente libre, y su visión del mundo profundamente pesimista. Critica sin piedad la sociedad española y sus personajes suelen ser inadaptados, hombres de acción frustrada o voluntad débil. Influyó decisivamente en Hemingway.
La voz poética más honda del 98. Su poesía combina la reflexión sobre España con una profunda meditación existencial sobre el tiempo, la memoria y la muerte. En Campos de Castilla el paisaje se convierte en símbolo del alma española y del alma del poeta.
Junto a los noventayochistas, la novela española de las primeras décadas del XX experimenta una profunda renovación formal y temática.
Una de las figuras más originales y radicales de la literatura española. Evoluciona desde el Modernismo hacia la creación del esperpento, una estética de deformación grotesca y distancia irónica que denuncia la degradación de la realidad española. Su teatro y su narrativa son igualmente revolucionarios.
Figura puente entre el 98 y las vanguardias. Crea las greguerías —definidas por él mismo como «metáfora + humor»—, un género brevísimo que capta la realidad con una mirada radicalmente nueva. Su tertulia del Café Pombo es el epicentro de la vanguardia madrileña.
El teatro del período presenta una notable variedad de tendencias, desde el éxito comercial del teatro burgués hasta las propuestas más rupturistas.
Visualiza el vídeo y después pon a prueba lo aprendido en la pestaña Actividades.
Comprueba lo que has aprendido. Puedes consultar la teoría o el vídeo en cualquier momento.