La novela como espejo de la sociedad. Poesía y teatro en tiempos de Restauración.
La literatura española de la segunda mitad del siglo XIX se desarrolla en el marco de la Restauración borbónica (1874-1902), un período de relativa estabilidad política que favoreció el ascenso de la burguesía y la consolidación de una nueva mentalidad positivista: confiar en la observación de los hechos y en la ciencia por encima de la intuición romántica.
Frente al subjetivismo desbordado del Romanticismo, los escritores realistas dirigen su mirada hacia el exterior: la calle, el salón burgués, la taberna, el campo. La literatura se convierte en un instrumento para documentar y analizar la realidad social contemporánea.
La novela es el género rey del período. Su momento de máximo esplendor transcurre entre 1868 y 1887.
La figura más representativa del realismo español. Su obra abarca los Episodios Nacionales (46 novelas que recorren la historia del XIX) y un conjunto de novelas contemporáneas que retratan la sociedad madrileña con profundidad y vitalidad sin igual.
Cultiva un realismo más psicológico y esteticista, alejado del compromiso social de Galdós. Su prosa elegante y su ironía fina lo distinguen de sus contemporáneos.
Representante del realismo regionalista de raíz conservadora. Sus novelas están ambientadas en la Cantabria rural y montañesa, que describe con gran fuerza evocadora.
El Naturalismo es la variante más radical del Realismo, importada de Francia a través de Émile Zola. Llega a España hacia 1880 y añade una carga más pesimista y cientifista: el comportamiento humano está determinado por la herencia biológica y el ambiente social.
En España, sin embargo, el Naturalismo se adapta: los autores recogen los procedimientos técnicos de Zola pero suavizan su determinismo materialista.
Introduce y teoriza el Naturalismo en España con su ensayo La cuestión palpitante (1883). En su práctica novelística adopta los procedimientos naturalistas conciliándolos con sus convicciones católicas. Es también una de las primeras voces feministas de la literatura española.
La Regenta es la novela más ambiciosa y lograda del XIX español. A través de la historia de Ana Ozores, Clarín disecciona con precisión quirúrgica la sociedad de Vetusta (trasunto de Oviedo): la hipocresía clerical, la mediocridad provinciana y la imposibilidad de libertad para la mujer.
La poesía queda eclipsada por el esplendor de la novela, pero produce voces que abren el camino a la modernidad lírica.
Representa la poesía posromántica: mantiene la sensibilidad romántica con un estilo depurado, íntimo y musical. Sus Rimas se publicaron póstumamente en 1871 y marcarán decisivamente toda la poesía española posterior.
Figura central del Rexurdimento gallego y de la poesía posromántica en castellano. Combina sensibilidad romántica con profunda conciencia social y una voz lírica genuinamente original.
La poesía realista y filosófica está representada por Ramón de Campoamor (1817–1901), creador de las Doloras, y por Gaspar Núñez de Arce (1834–1903).
El teatro del período presenta tres tendencias principales, ninguna tan renovadora como la novela contemporánea:
El género chico —piezas breves, musicales y populares— es el espectáculo más exitoso de la época.
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